De camino a Cuenca una llamada del equipo gallego nos traía malas noticias, el río había subido de caudal y las cristalinas aguas del río Cabriel se habían tornado en un color arcilloso, debido a la incesante lluvia que había caído durante toda la noche. A todo el equipo se nos paso por la mente la situación que vivimos el año anterior en el río Segre, aunque no teníamos todas las esperanzas perdidas.
Al llegar al hotel dejamos todos los trastos en las habitaciones y bajamos al bar a tomar unas cervezas. Nada más entrar por la puerta nos encontramos de frente al equipo gallego con el que tenemos muy buena relación tomándose unos orujos... y después de los saludos y abrazos... vinieron los comentarios sobre el estado del río que no era nada bueno según ellos, que eran los que lo habían pescado ese mismo día.
Los gallegos subieron a sus habitaciones a montar moscas, aparejos y a hablar sobre la estrategia a seguir para el día siguiente y nosotros nos dirigimos a ver los tramos del río que habría que pescar al día siguiente. El primer tramo que vimos fue el sector superior en el que el río aunque bajaba tomado parecía ser pescable, en cambio al llegar a uno de los sectores centrales la cosa cambiaba y se reflejaban con total exactitud las explicaciones de los gallegos.
En cambio al llegar al sector inferior, el río volvía a coger un aspecto algo más pescable por lo que pensamos que lo gordo todavía no había llegado a esta zona y durante la noche podría pasar de largo dejando todo el recorrido del campeonato en similares condiciones.
Los ánimos del equipo subieron al ver el estado del río y ya empezamos a pensar en la estrategia a seguir para el día siguiente.







El gran protagonista del día fue la lluvia que nos acompañó durante toda la jornada y nos obligó a llevar el impermeable durante todo el campeonato.
La segunda manga era la mía y yo opte por pescar con un aparejo formado por un streamer y una ninfa. Llevaba media hora pescada cuando tuve la primera picada al streamer, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que era un barbo el que estaba prendido del streamer... Seguí pescando y minutos después tuve otra picada al streamer y fue entonces cuando empezó a hervirme la sangre al ver que de nuevo había picado un barbo.
Así dio por concluida la tercera manga del día y a mi me tocaba afrontar la dura manga de la tarde en el tramo 4.
Comencé la manga con dos pequeñas ninfas en anzuelos del #16 que en anteriores ocasiones me habían dado buenos resultados en dicho acotado... pero parecía ser que las truchas no estaban por la labor o yo no lo estaba haciendo correctamente... A la mitad del tramo pude ver una ceba de una trucha con medida suficiente como para puntuar pero era practica mente imposible echarla la seca por la zona en la que estaba... aunque lo intente metiéndome en el agua hasta el limite del wader pero ni con esas era posible el lance y tuve que desistir.
Al final la suerte quiso que me tocasen el tramo 4 de Zalla a primera hora y el tramo 3 de Balmaseda a tercera... El que conozca los tramos sabrá que no son los mejores pero también es cierto que no es lo peor que me podía haber tocado.Tras el sorteo cada uno se dirigió a su zona y se preparó para empezar a pescar.
A las 14:30 comenzaba la tercera manga y en esta ocasión me tocaba pescar el tramo de Balmaseda que transcurre por la fabrica de boinas.... Antes de entrar en el tramo pude ver que había movimiento en superficie por lo cual decidí comenzar la manga con la seca. Nada mas empezar tuve dos subidas a la mosca pero no llegue a tocar pez y en la tercera pinche a una de las truchas que se movían en superficie. Me empezó a rondar por la cabeza que pagaría esos fallos, pues parecía que las truchas habían cesado en la actividad, hasta que vi una nueva ceba... Fue entonces cuando lancé la artificial y conseguí clavar un bonito ejemplar que comenzó a dar saltos intentando liberarse, que tras unos segundos de pelea conseguí llevarla a la red. La trucha midió 38cm, que no estaba nada mal para comenzar la manga y seguí con la seca hasta que tuve otra nueva picada y de nuevo al medidor.
Iba a dar comienzo la última manga en la que de nuevo me tocaba hacer de control de Iñaki y en esta ocasión pescaría el tramo 2 de Balmaseda.
Iñaki decidió comenzar la manga con las ninfas y fue una buena opción pues en la primera media hora ya llevaba dos ejemplares puntuados y otra que no había llegado a la medida mínima. Media hora después con el tándem de seca-ninfa consiguió hacer subir a la seca una bonita trucha de 41cm que domino con maestría antes de meterla en la sacadera.